Hace pocas semanas tuve la gran oportunidad de escribir un artículo como Firma Invitada en la publicación española bspreviews por encargo de su Director, Mariano Ferrera. Esta publicación, manejada desde Kerunet Digital Publishing, se denomina como "A business, software & processes magazine" y decidimos titular mi artículo como "La gran sinfonía del cambio".
Creo que para comenzar la actividad de este blog en el año 2014 nada mejor que hablar de cambio y evolución, reproduciendo este artículo que me parece interesante compartir.
Feliz Año
En la última semana de noviembre fui
invitado a la reunión trimestral “Town Meeting” de IBM Venezuela. El propósito
era que expusiera el modelo gerencial del Banco Exterior y hablara del valor de
la actitud para conseguir resultados. Alguien pudiera preguntarse qué hace un
banquero hablándole de liderazgo a más de 200 profesionales de IBM. En realidad
la pregunta hoy no es relevante dado que hay una coincidencia profunda entre
muchas actividades empresariales: todos trabajamos con personas, es decir, con expectativas,
con ilusiones, con frustraciones y con sueños.
Los paradigmas, estáticos durante décadas,
han cambiado con violencia y siguen mutando y en movimiento. Quien se amarre al
pasado conocido no está en el buen camino. Ya se que en muchas ocasiones ha
sido una larga vida profesional esperando llegar al puesto deseado. Y que
cuando por fin alguien llega y está preparado para disfrutar del nuevo sillón,
del amplio despacho de esquina con vistas excelentes, de una magnífica puerta
cerrada y de un asistente ejecutivo dispuesto a seguir las ordenes que se le
imparten, se da cuenta de que las cosas ya no son como había imaginado cuando
comenzaba a escalar.
En efecto. Las cosas han cambiado y ya no
es justificable argumentar que no nos damos cuenta. En palabras de Eduard Punset hay una suerte
de gran sinfonía del cambio que protagoniza el ser humano y esa sinfonía
también forma parte de la nueva arquitectura empresarial.
Llegar a una posición de liderazgo es hoy
un gran desafío. No se llega a ella por los medios conocidos hace sólo veinte
años y no se va a mantener nadie con los métodos tradicionales de manejo del
poder, administración de parcelas y una suerte de aplicación del divide y
vencerás. Hoy ni siquiera es tan importante el conocimiento técnico adquirido
en el pasado. Nos mantenemos en permanente aprendizaje y el conocimiento es la
opción accesible en la era de la información. Ese conocimiento, más humanista
que técnico, es fundamental para saber cómo sacar lo mejor que tiene dentro
cada una de las personas que colabora con nosotros.
El entorno de trabajo adquiere
tonalidades diferentes, donde los líderes deber adaptarse a las circunstancias
y deben multiplicarse (cuantos más mejor). La comunicación se constituye en un
eje de desarrollo. Comunicación que tenga un componente muy importante de
escucha y que transmita la coherencia que una nueva generación, la Generación Y,
va a exigir. El equilibrio entre la vida profesional y personal pasa a ser algo
más que un axioma. Se trata quizás de una nueva fórmula donde no se quita
tiempo a lo profesional para dedicarlo a lo personal o viceversa. Más bien se
trata de integrar, de consensuar, de transar. La cultura pues está cambiando y,
como dice Pinker en La Tabla Rasa, se trata de alcanzar acuerdos acerca de cómo
vivir.
La sostenibilidad pasa por el
conocimiento de lo interno. La búsqueda de las sinergias en el trabajo de
equipo es parte de la esencia que ya está siendo protagonista. La
responsabilidad social forma parte de esa sostenibilidad y la participación de
los colaboradores de la empresa en ella es parte de la remuneración que genera
lazos poderosos con la empresa. Los accionistas de las empresas no pueden ya
sentarse a esperar a que le vengan a preguntar que necesitan para que todos se
apresuren a satisfacer sus deseos. Hoy las cosas están cambiando y son los
accionistas los que deben dirigirse a los colaboradores para entender qué
necesitan de manera que puedan desarrollar en las condiciones adecuadas su
pasión por el trabajo.
Tener un propósito es importante. Que ese
propósito sea compartido es fundamental. Y que, además, el propósito sea
articulado por un número creciente de líderes en la empresa es clave de éxito.
Para ello es sumamente importante que la cultura empresarial fluya hacia la
creación de un entorno innovador.
Raúl Baltar