9 de enero de 2014

La gran sinfonía del cambio

Hace pocas semanas tuve la gran oportunidad de escribir un artículo como Firma Invitada en la publicación española bspreviews por encargo de su Director, Mariano Ferrera. Esta publicación, manejada desde Kerunet Digital Publishing, se denomina como "A business, software & processes magazine" y decidimos titular mi artículo como "La gran sinfonía del cambio".

Creo que para comenzar la actividad de este blog en el año 2014 nada mejor que hablar de cambio y evolución, reproduciendo este artículo que me parece interesante compartir.
 
Feliz Año


En la última semana de noviembre fui invitado a la reunión trimestral “Town Meeting” de IBM Venezuela. El propósito era que expusiera el modelo gerencial del Banco Exterior y hablara del valor de la actitud para conseguir resultados. Alguien pudiera preguntarse qué hace un banquero hablándole de liderazgo a más de 200 profesionales de IBM. En realidad la pregunta hoy no es relevante dado que hay una coincidencia profunda entre muchas actividades empresariales: todos trabajamos con personas, es decir, con expectativas, con ilusiones, con frustraciones y con sueños.

Los paradigmas, estáticos durante décadas, han cambiado con violencia y siguen mutando y en movimiento. Quien se amarre al pasado conocido no está en el buen camino. Ya se que en muchas ocasiones ha sido una larga vida profesional esperando llegar al puesto deseado. Y que cuando por fin alguien llega y está preparado para disfrutar del nuevo sillón, del amplio despacho de esquina con vistas excelentes, de una magnífica puerta cerrada y de un asistente ejecutivo dispuesto a seguir las ordenes que se le imparten, se da cuenta de que las cosas ya no son como había imaginado cuando comenzaba a escalar.

En efecto. Las cosas han cambiado y ya no es justificable argumentar que no nos damos cuenta.  En palabras de Eduard Punset hay una suerte de gran sinfonía del cambio que protagoniza el ser humano y esa sinfonía también forma parte de la nueva arquitectura empresarial.

Llegar a una posición de liderazgo es hoy un gran desafío. No se llega a ella por los medios conocidos hace sólo veinte años y no se va a mantener nadie con los métodos tradicionales de manejo del poder, administración de parcelas y una suerte de aplicación del divide y vencerás. Hoy ni siquiera es tan importante el conocimiento técnico adquirido en el pasado. Nos mantenemos en permanente aprendizaje y el conocimiento es la opción accesible en la era de la información. Ese conocimiento, más humanista que técnico, es fundamental para saber cómo sacar lo mejor que tiene dentro cada una de las personas que colabora con nosotros.

El entorno de trabajo adquiere tonalidades diferentes, donde los líderes deber adaptarse a las circunstancias y deben multiplicarse (cuantos más mejor). La comunicación se constituye en un eje de desarrollo. Comunicación que tenga un componente muy importante de escucha y que transmita la coherencia que una nueva generación, la Generación Y, va a exigir. El equilibrio entre la vida profesional y personal pasa a ser algo más que un axioma. Se trata quizás de una nueva fórmula donde no se quita tiempo a lo profesional para dedicarlo a lo personal o viceversa. Más bien se trata de integrar, de consensuar, de transar. La cultura pues está cambiando y, como dice Pinker en La Tabla Rasa, se trata de alcanzar acuerdos acerca de cómo vivir.

La sostenibilidad pasa por el conocimiento de lo interno. La búsqueda de las sinergias en el trabajo de equipo es parte de la esencia que ya está siendo protagonista. La responsabilidad social forma parte de esa sostenibilidad y la participación de los colaboradores de la empresa en ella es parte de la remuneración que genera lazos poderosos con la empresa. Los accionistas de las empresas no pueden ya sentarse a esperar a que le vengan a preguntar que necesitan para que todos se apresuren a satisfacer sus deseos. Hoy las cosas están cambiando y son los accionistas los que deben dirigirse a los colaboradores para entender qué necesitan de manera que puedan desarrollar en las condiciones adecuadas su pasión por el trabajo.

Tener un propósito es importante. Que ese propósito sea compartido es fundamental. Y que, además, el propósito sea articulado por un número creciente de líderes en la empresa es clave de éxito. Para ello es sumamente importante que la cultura empresarial fluya hacia la creación de un entorno innovador.


Raúl Baltar

31 de diciembre de 2013

Gracias por estar ahí…...


Ya terminando el año en el que cumplí 50 es bueno hacer alguna reflexión personal que me permito compartir con usted, lector, que ha tenido el interés en participar en este blog conmigo durante todos estos meses. 

Leopoldo Alas "Clarín" declaraba el 25 de abril de 1852: "me nacieron en Zamora". Yo soy un gallego orgulloso de mi origen y, sin embargo, tres países a cuestas (España, Perú y Venezuela), diez ciudades ya vividas y cuatro grandes empresas en las que he tenido el honor de trabajar, me animan a declarar que "me nacieron en Vigo". Creo firmemente que el proceso de escuchar genera muchas conexiones y a mi, por lo general, me encanta escuchar. Cuando Malcolm Gladwell, en The Tipping Point, escribe acerca de personas que llama Mavens y de otros que denomina Conectores, he podido identificarme de alguna manera con un conector. Termino un año en el que me sigo sintiendo una persona conectada a muchas más personas con las que comparto una forma de ver la vida y también multitud de experiencias. Reencuentros este año con viejos amigos y compañeros como Juan Carlos Cubeiro, Angel Cano, Alberto Terol, Felipe Blasco, Fernando Ortíz-Cañavate, José Luis Arnau y tantos otros me ratificaron que las conexiones están ahí y sólo hay que recuperarlas.

Mi mujer, Pamela Rodríguez, ha comenzado dos interesantes proyectos en este año que se suman a su fantástico trabajo en el mundo de la música. El primero de ellos lo desarrolla junto a Anahi Gonzales y trata de AN/MA, una marca de ropa peruana que desde su primera colección rompe moldes. El segundo proyecto es La Sanahoria, un lugar en el que encontrar productos orgánicos en Lima y que sin duda será un emplazamiento que muchos buscarán desde mediados del próximo año en el que estará funcionando. Esta emprendedora admirable que es Pamela me pasaba en estos días navideños una fotografía fantástica extraída de su comunidad en Instagram:





Es increíble lo que la evolución tecnológica ha conseguido. Y yo soy uno de los convencidos respecto a que veremos cosas aún más apasionantes en lo que a tecnología se refiere. ¿Donde está el límite? Seguramente en ningún sitio. Revisando una publicación de IBM veía con sorpresa que la década que estamos viviendo ha registrado más patentes que nunca en los últimos 100 años, solo para esta compañía tecnológica. ¿Todo inventado? De ninguna manera. La fotografía anterior es una simbología maravillosa de todo lo que podemos hacer con la tecnología y con la innovación.

Sin embargo, a pesar de la evolución tecnológica, el emprendimiento es el reto más audaz al que nos enfrentamos porque está vinculado al desarrollo del ser humano. Estar conectado con los demás y generar espacios de valor y creación de oportunidades es un universo que explorar sin descanso porque es infinito. El año 2013 ha sido un año de reencuentros, de amistades recuperadas, de retos consolidados, de nuevos proyectos, de crecimiento y de evolución. Pero sobre todo, el año 2013 ha sido un año de aprendizaje permanente. Aprender es un motor que no se frena ya y, precisamente por eso, el 2014 traerá más de lo mejor.

Lo fundamental, en mi humilde opinión, es darse cuenta de que la maravillosa evolución tecnológica no es suficiente para hacer de este mundo un lugar mejor para vivir. La evolución de la persona, la implicación apasionada en las cosas que hacemos, el estímulo permanente de la curiosidad, la batalla contra la zona de confort son los deseos que yo pido para usted en este año que va a comenzar. Seguro que, con esa actitud, vendrán muchas, muchas cosas buenas.

Gracias por estar ahí

Raúl Baltar