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1 de junio de 2014

El cambio o ....... el aroma de la confianza

Aparece de nuevo el tiempo de escribir. Sentado en casa, tranquilo al menos por unas horas, muchas cosas que contar me llevan a comprometer las horas que en las últimas semanas no encontraba para continuar con esta apasionante afición por escribir, que comencé hace casi cinco años.

Es frecuente que haya una cierta disconformidad con la rutina del día a día y que se quiera buscar alguna variación sobre ella. Ello es el origen de muchos cambios en la vida personal y en la vida laboral. Sin embargo, la vida que estamos acostumbrados a recibir cada día cuando nos levantamos se transforma tras algunas decisiones y, entonces, se extraña aquello que justamente se quería cambiar. Supongo que son las paradojas del ser humano, que sin duda afectan a nuestro quehacer diario y son las grandes resistencias ante los procesos de cambio. No sólo hay resistencias a cambiar de trabajo. Incluso la resistencia es a cambiar de área dentro de un mismo trabajo.
Para vencer esas resistencias, la actitud de las personas es fundamental, pero la confianza que éstas tienen en las decisiones de la empresa también es definitiva. En mis charlas utilizo con frecuencia un pasaje de la película 300 dirigida en 2007 por Zack Snyder y que recrea la Batalla de las Termópilas. El Rey Leónidas le explica a Efialtes, un griego deformado físicamente que pretendía unirse a las fuerzas de batalla, que no puede luchar contra los persas pues sería un obstáculo para el resto del equipo. Leónidas le dice que puede desarrollar otras tareas como dar agua a los heridos o recoger a los muertos. Sin duda es difícil decirle a alguien que no sirve para una tarea para la que no tiene las competencias adecuadas. Es difícil y de hecho Efialtes, muy molesto, termina traicionando a las fuerzas griegas ante los persas. Pero aún siendo difícil, si no lo hacemos, la organización no tendrá confianza en las decisiones que se establezcan para el desarrollo profesional. De ahí llegará sin duda el temor a un cambio mal pensado o improvisado.

No se trata de ser un Espartano/a, pero declaro aquí mi homenaje a tantas personas que deciden cambiar. Cambiar mirando atrás para reconocer lo mucho que han atesorado en años de experiencia (bueno y malo) y, a la par, cambiar tras mirar dentro de sí para entender que es necesario moverse de la zona de confort. No son decisiones fáciles y es necesaria una dosis importante de valentía (y para tener valentía primero ha de sentirse miedo) que permita abandonar territorios conocidos y cómodos, aunque sean aburridos. Un homenaje que expreso desde lo más profundo de mis convicciones.

Y los cambios suponen nuevos escenarios, nuevos paisajes y nuevas personas. Seguro que en algunas ocasiones se ha sentado en una reunión con alguien por primera vez y ha sentido que la comunicación fluía sin el menor esfuerzo. No se trata de que se opine lo mismo en todo, sino que la energía fluye con tal naturalidad que genera un estado de confianza (un aroma de confianza) que se traduce casi siempre en cosas buenas para todos. Esta última semana he regresado a Caracas y he trabajado intensamente en Banesco, mi nueva casa. Y estos son tiempos en los que con frecuencia vengo manteniendo reuniones con personas con las que jamás me había encontrado hasta ahora. En algunos casos, esas reuniones han sido sorprendentes y, casi siempre, es necesario extraer todo lo que uno tiene dentro para comprender y asimilar una nueva narrativa.

Cuando a nivel personal uno mantiene una conversación con alguien a quien conoce por vez primera  y ésta fluye de manera natural, con chispa y buena vibra, ninguno de los dos manifestará el más mínimo gesto para terminar la conversación, porque se siente a gusto. Cuando esa vibra no existe, sencillamente evitará volver a sentarte junto a esa persona. En las relaciones personales es un regalo encontrarte alguien así. En las relaciones profesionales nuestro amigo Daniel Goleman entra de pleno en el radar porque nos enseña que hemos de seleccionar entre las inteligencias que tenemos para conseguir que la conversación, aún sin las energías alineadas, fluya como debe. El estilo de cada cual es irrenunciable, pero la forma en la que nos relacionamos se puede trabajar con grandes posibilidades de éxito.

El estilo personal es una marca que se lleva cosida de manera muy visible. Todos la llevamos de fábrica, aunque no lo consideremos evidente. Incluso quien quiera pasar desapercibido se evidencia como alguien que se esconde de los centros de decisión. El estilo personal de cada cual es, a su vez, una tela que está cosida junto al de otras muchas personas para configurar un tejido que es la definición de la cultura de una empresa. Una organización ha de ser consciente del estilo de cada uno de sus integrantes. Seguramente conoce la famosa frase que ideó James Carville, estratega político en la campaña por la presidencia de Bill Clinton en 1992:
-. ¡¡Es la economía, estúpido !!
Se dice que esta frase ayudó enormemente a Clinton a conseguir la victoria sobre Bush padre en esas elecciones. A veces no nos damos cuenta, cuando intentamos dirigir un equipo, que éste se compone de personas, cada una de las cuales tiene esa "marca personal" que le hace creer en una forma de entender su vida y, por extensión, su trabajo. Si busca un cambio y, en ese camino, establecer una cultura, la construcción de esa cultura debe tener en cuenta el trabajo de captación hecho hasta ese momento. No sólo en cuanto a las competencias de cada uno sino en cuanto al estilo personal predominante. La cultura no se construye a través de una presentación en Power Point. Ni siquiera lo intente. Y si una cultura no le gusta, no intente cambiarla mediante correos electrónicos, mensajes grandilocuentes o amenazas. Hay que acordarse de Carville y reconocer que cambiar una cultura supone convicción, esfuerzo, constancia y, ciertamente, ofrecer algo mejor a los que deben adoptarla. Hay que evitar, en todo caso, que alguien grite:
.- ¡¡ Es la cultura, estúpido!!
El gran Peter Senge establece que "el aprendizaje en equipo es el proceso de alinear y desarrollar la capacidad del equipo para crear los resultados deseados por sus integrantes. Se construye sobre la disciplina del desarrollo de una visión compartida" Para Senge, lo contrario a una organización en aprendizaje es la que está afincada en mecanismos rígidos de control y, como no confía en las capacidades de sus empleados ni en su grado de compromiso, diseña mecanismos de control, sofisticados o burdos, que se estructuran de manera vertical formando una pirámide en cuya cima se toman todas las decisiones. Lo cierto es que las cosas han cambiado. Y han cambiado mucho. Y lo han hecho a una velocidad de vértigo..... Es fundamental revisar si mecanismos pasados de moda son válidos en esta época en la que los millennials buscan estilos parecidos a los suyos.

Cuando busca un perfume comprará aquel con cuyo aroma se identifique más. Buscará aquel que le fascine y enamore. ¿Por qué no buscar lo mismo a nivel empresarial? ¿Por qué no buscar lo mismo a nivel personal? En mi opinión dar ese paso es valiente y salir del territorio conocido permite afrontar escenarios de crecimiento personal que harán que nunca se arrepienta de cambiar de aroma.


Raúl Baltar

20 de noviembre de 2013

¿De verdad alguien tiene que ceder?

Quizás ha visto la película protagonizada en el año 2003 por Jack Nicholson y Diane Keaton titulada "Cuando menos te lo esperas....Alguien tiene que ceder" Se trata de una comedia al uso que quizás para algunos críticos no tenga demasiada calidad cinematográfica, pero en la que la química de esos dos grandes actores convierte la película en un desenfadado encuentro con típicos comportamientos humanos. El tema es peculiar. Un hombre de más de 60 años de edad que no admite mantener relaciones con mujeres de más de 30 años. Es un principio para él. Y lo considera un paradigma personal. Irrenunciable e innegociable. Claro. Hasta que algo pasa y cambia , al menos, ese paradigma.......


En una empresa quizás encontremos algunos personajes como el interpretado por Jack (en cuanto a que no son capaces de entender que hay otra forma de plantearse las cosas) y no menos personajes como el que representa Diane (atrapada en sus propias costumbres). En una reciente reunión estratégica, hablando de como mejorar y de como instalar una cultura de cambio sostenible, algunos ejecutivos admitían, con cierto tono de lamentación, que en muchas reuniones siempre tenían que sacrificarse en aras del acuerdo final. Es decir, para que las cosas avancen tenían que terminar cediendo. Lo malo del asunto es que esa cesión es interpretada, en última instancia, como un sacrificio. Aún cuando la cesión del personaje interpretado por Nicholson se convierte en algo interesante y estimulante para él, no suele suceder eso en el mundo empresarial, en el que van quedando heridos por el camino. Heridos y, también, resentidos.

En mi opinión en esto tiene mucho que ver la personalidad. Y la personalidad es importante puesto que es algo con lo que vivimos y, también, es algo con lo que viven quienes están a nuestro alrededor.  Hay distintas maneras de medir esto en una empresa. Mi descubrimiento de estas herramientas vino a través de la Vicepresidente de Recursos Humanos de Banco Exterior, Judith González. Hace un tiempo Judith me habló del Myers-Briggs Type Indicator (MBTI) como un elemento interesante para clasificar la personalidad de los colaboradores. Completar esa prueba fue una experiencia sin duda interesante para mi, incluyendo la curiosidad sobre si se vería reflejado en el resultado lo que hasta ese momento pensaba que era mi personalidad tipo. Y, en verdad, así fue.
Hay otras herramientas como el Hermann Brain Dominance Instrument (HBDI) que, como Ken Robinson explica en su libro "El Elemento", son buenos intentos de "clasificarnos". Aún así, el maestro Robinson argumenta que, aunque son modelos útiles, el ser humano difícilmente se puede clasificar en 16 "modalidades" de personalidad. Ciertamente concuerdo con él aunque a veces pareciera que con 8 tipologías bastaría y sobraría.....

Otra herramienta interesante es el perfil Neethling Brain Instruments (NBI™).  Este método lo compartió conmigo Gerardo Urdaneta quien es Vicepresidente de Innovación y Estrategia Corporativa en Banco Exterior y que, tras asistir a unas sesiones de formación e investigación en el Incae Business School, regresó a Venezuela impactado por este modelo que busca medir las preferencias de pensamiento y el impacto de ellas en decisiones personales y profesionales. El NBI fue creado en los años 80, ha sido estudiado en más de 200.000 personas y está basado en neuropsicología. Cuando usted comienza a intentar entender la forma de ser de las personas y la manera que tienen de manifestar sus preferencias, algo cambia. Al escuchar a alguien decir que "siempre se tiene que sacrificar" se comprende que algo importante se activa en el interior de esa persona y, definitivamente, ese algo tiene mucho que ver con sus preferencias de pensamiento y con la manera en la que se relaciona con otras personas que se activan de forma diferente. Si alguien cede por convencimiento es, por último, un aprendizaje. Pero si alguien siempre tiene que ceder, quizás algo más complejo debe ser solucionado.

Fíjese en el ejemplo de una carrera. En ocasiones varios corredores se sitúan en un grupo de cabeza que durante kilómetros permanece unido. A veces se dan relevos en el liderazgo de ese grupo, pero a veces es uno sólo el que va en cabeza marcando el ritmo de forma permanente. Cuando vemos en la televisión una competición de atletismo esos relevos parecen evidentes y hasta sencillos. Es más, algún comentarista deportivo hasta habla de que los pasos de carrera son demasiado lentos (probablemente no conozca lo que supone pasar 400 metros en menos de un minuto....). En todo caso, con el paso de los kilómetros, siempre algunos atletas que están en la pugna van cediendo y quedándose atrás. A veces son todos lo que quedan atrás y queda uno sólo en cabeza y, a veces, la pugna se mantiene hasta la línea de meta como en el histórico e impresionante caso de Haile Gebrselassie y Paul Tergat en la final olímpica de 10000 metros en Sidney 2000.



Haile se llevó la victoria finalmente. Y lo hizo de manera tan ajustada como puede ser la diferencia de tiempo en la parrilla de salida de un campeonato de Fórmula1 entre el primero y el segundo. Pero incluso en ese momento estelar en el que ambos están haciendo su máximo esfuerzo, alguien "salió ganando". Sencillamente uno fue mejor en ese momento y su "último argumento" fue más poderoso.

Quizás entonces es interesante plantearse que cuando alguien tiene que ceder eso no tiene porqué ser malo para el interés general y, más que considerarlo un sacrificio, quizás debe entenderse como un aprendizaje personal y considerar que enfrente hay una inmensa oportunidad para que, con el entrenamiento adecuado, en la próxima carrera se pueda cruzar la meta en primer lugar, aunque sea por un milímetro.


Raúl Baltar

1 de noviembre de 2013

¿Preparados para el futuro?

 
¿Somos siempre capaces de reconocer la realidad? Lo más humano es que no sea así. Es posible que a veces nos dejemos llevar por un entusiasmo desbordado mientras que, por el contrario, en otras ocasiones nos abandonemos a una resignación que no tiene mucho sentido o, incluso, a una asombrosa falta de responsabilidad.
Fíjese por favor en el mapa ubicado a continuación. En él se especifican los límites de velocidad establecidos para las carreteras del mundo:
 




Se observa en el gráfico que son pocos los países que están coloreados con el rojo que identifica la autorización a circular por encima de 120 km por hora. Además de la responsabilidad y la prudencia, el estado de las carreteras en algunos países es un elemento que aconseja el respeto al cumplimiento de estos límites por parte de los ciudadanos. Normalmente resulta complicado (y ese es otro asunto de interesante reflexión) que dichos límites se respeten y, por otra parte, llama poderosamente la atención la velocidad máxima que pueden alcanzar los siguientes modelos de automóvil:
Renault Clio RS que alcanza 215 km/h
Mini Cooper S que alcanza 222 km/h
Seat Ibiza Cupra que llega a 230 km/h
Peugeot 207 RC 220 km/h
Opel Corsa OPC con máximo de 225 km/h
No estamos hablando de Ferraris, Lamborghinis, Porsches u otras marcas caracterizadas por su velocidad punta o su aceleración. La característica de los anteriores modelos es que desbordan adrenalina, se pueden adquirir en cualquier concesionario de automóviles, son "muy" pequeños (pesan alrededor de 1.300 kg),  cuestan sobre los 30.000 dólares (accesibles en términos generales) y .............. superan ampliamente el límite de velocidad establecido en todos los países del mundo.

Los automóviles más veloces son extremadamente sofisticados y caros. Pero resulta que encontramos modelos más que accesibles que igualmente están fabricados con unas características que no están acordes con las regulaciones, no se adaptan a la realidad. Cuando se establece un plan estratégico en una empresa o cuando se fija el plan de inversiones para un año o un período de años, en ocasiones pareciera que la empresa estuviera preparada para una circulación a 80 km/h mientras que los planes prevén la adquisición de herramientas que permitan circular a los 308 km/h de velocidad máxima que alcanza el RB9 del Red Bull que pilota el ya cuatro veces Campeón del Mundo de Fórmula 1, Sebastian Vettel. Según el profesor de la Harvard Kennedy School, Marty Linsky, hay una serie de aspiraciones y, luego, está la realidad. En general hay un gap entre ambas. ¿Qué se puede hacer para eliminar ese gap? Definitivamente ese gap es la oportunidad de desarrollar un liderazgo adaptativo y que se pueda multiplicar.

He tenido el gran honor de ser seleccionado por PricewaterhouseCoopers como uno de los 1.300 CEOs de más de 60 países a ser entrevistado respecto a qué fuerzas externas fundamentales del cambio tendrán el mayor impacto en dar una nueva forma a su empresa y que se está haciendo para responder a estas transformaciones y garantizar su relevancia en el futuro. Esta encuesta será presentada en la reunión anual del Foro Económico Mundial de Davos en enero de 2014.
 
Agradezco a Pedro Pacheco, de Espiñeira Pacheco y Asociados, por la gentileza de haberme postulado para candidato a esta entrevista, la cual ha sido una gran experiencia para mi. La previsión de que la economía mundial duplique su tamaño para el año 2032 y que vuelva a lograrlo para el año 2050, lleva sin duda a que nos planteemos cual es el papel que a los líderes nos corresponde en esta evolución vertiginosa que está prevista.

En este caso considero que afrontar un crecimiento de la economía mundial como el previsto, requiere de una arquitectura empresarial que no puede mantenerse siguiendo los antiguos esquemas. Las organizaciones deben prepararse para mantener velocidades importantes de manera constante y, seguramente, creciente. Es el momento de adquirir vehículos (ahora sí) que alcancen mayor velocidad y por supuesto con la mejor seguridad. Pero esos vehículos no sólo consisten en máquinas potentes sobre las que nos lancemos a grandes velocidades. Es más importante la forma en la que nos relacionamos, como colaboramos, como nos convertimos en líderes y generamos influencia compartiendo el liderazgo. Y esas no son herramientas que se puedan adquirir en ningún proveedor ni en cualquier mercado. Hablamos, simplemente, de cultura.

Uno de los grandes alcaldes de Nueva York, Rudolph Giuliani, estableció una cultura corporativa basada en:
  • Escuchar. La verdad sólo surge después de la confrontación
  • Cercanía. No puedes gestionar sin conocer de cerca
  • Preparación. Prepárate para todo en demasía y estarás preparado para casi cualquier cosa
  • Actitud positiva. La regla de oro de un líder consiste en ser optimista
  • Comunicación. Comunicar con transparencia
  • Realismo. No hay decisiones perfectas, tienes que hacerlas y punto
Quizás todo lo que se debe hacer hacia el futuro tiene que ver con el concepto de colaboración del que hablaba Steve Jobs. La colaboración entre las personas forzosamente debe pasar por el desarrollo de las mismas. Y ese desarrollo debe ser en lo profesional, pero también en lo personal.

Ya hoy la empresa no puede deslindarse de la persona, para contar con el profesional. Quizás ya sólo de esa manera podremos eliminar los gaps que hoy son tan evidentes entre capacidad y necesidad, entre sueños y realidad.

Raúl Baltar

25 de octubre de 2013

Nada menos que...."guardianes de la cultura"

Durante un fin de semana que viajé a Lima aproveché para curiosear, junto con Pamela, en la emblemática librería El Virrey en Miraflores. Entre vistazo y vistazo me encontré un libro titulado "La oreja en el piso"  y descubrí que estaba escrito por un buen amigo peruano, Javier Calvo, al que respeto muchísimo y que es el fundador de JV Resguardo, una empresa de seguridad y vigilancia que actualmente da trabajo a más de 10.000 colaboradores entre Perú y Ecuador.

Javier es uno de esos nuevos empresarios emprendedores que, junto a un equipo comprometido y apasionado por lo que hace, está siendo parte de un nuevo tejido empresarial en Latinoamérica que se ha establecido para cambiar las cosas.
Javier y, lo que en la empresa denominan "los guardianes de la cultura", han roto no pocos paradigmas para conseguir ser por varios años consecutivos la Mejor Empresa para trabajar en Perú, según la metodología de Great Place to Work. El libro es un excelente relato de cómo se fue construyendo esa empresa desde los primeros tres vigilantes hasta la grandiosa realidad en la que hoy esta constituida. Los temas fundamentales son el equipo, la cercanía, el compromiso, la pasión. En definitiva, liderazgo del mejor.

Daniel Goleman en su libro "Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional" nos recuerda algunas habilidades que deben estar presentes en el liderazgo. Esta es una lectura imprescindible para los que no creen y mucho más para los que creen en que las cosas están cambiando. Goleman explica que un buen líder es capaz de combinar hasta 4 de las 6 inteligencias que el describe:
  • Autoritaria
  • Visionaria
  • Afiliativa
  • Democrática
  • Timonel
  • Coaching
Interesante reconocerse en alguna de ellas o en varias de ellas y motivo de reflexión sentirse anclado en una sola de las mismas. Goleman explica que el mundo empresarial hoy exige que, en el mismo día, un líder que quiere ser influyente y resonante debe alternar entre alguna de esas inteligencias con habilidad y una cierta facilidad ¿Tiene usted a mano una de esas inteligencias? ¿Quizás dos de ellas? ¿Siente que podría combinar tres o más de ellas? La cuestión, a mi juicio, es si identifica alguna de ellas y, más aún, si siente que es necesario aplicarlas de forma alterna como sustitución a la expresión:

¡Yo soy así! ¡Que me aguanten como soy!

Es evidente que una frase como esa se pronuncia con mayor soltura y frescura cuando el que lo hace se encuentra más arriba en esa cada vez más caduca pirámide de jerarquías empresariales. El Doctor en Psicología Clínica en la Chicago School of Professional Psychology y Master en Administración Pública en Harvard University, mi amigo Stefan Reich, me animó en una conversación días atrás explicándome que cada vez más empresas en países como Perú, Chile, Argentina, etc, están demandando aprendizaje a nivel de cuadros de alta dirección en el camino a entender el liderazgo adaptativo, según la filosofía de Ronald Heifetz, como parte integrante de la empresa, del futuro, del desarrollo en suma. Otra buena noticia y una gran esperanza en cuanto a entender que los resultados ya no vendrán a cargo de ningún "inventor" que haga magia para ganar. No. Los resultados ya sólo pueden llegar de la integración de todos y cada uno de los colaboradores de la empresa en una cultura de crecimiento profesional y de desarrollo personal.

Pero, como suele ser habitual, termino implicando a aquellos que se sienten más lejanos a esos centros de decisión. Si. A ellos les pregunto:

¿Y tu? ¿Eres un guardián de la cultura?

Raúl Baltar

23 de octubre de 2013

Mister Obama, maybe you have a knot...


Pareciera que el mundo ha estado a punto de colapsar en estos últimos días ¿La razón? Los Estados Unidos, la principal economía del mundo en términos de Producto Interior Bruto y según el Banco Mundial casi el doble de tamaño que la segunda que es China, estaba sumido en un caos de negociación que, de no resolverse, suponía aparentemente la quiebra del país.

¿Quebrar Estados Unidos? Algo así. Tal y como suena. Hablamos de suspender pagos. Limitar el incipiente crecimiento económico después de una de las mayores crisis económicas y financieras conocidas. Hablamos de incumplir compromisos, de cerrar instalaciones públicas y dejar de pagar los salarios a sus empleados. Quizás que algún que otro museo cerrase no supondría mayor contratiempo, pero el asunto es más serio que todo eso.

Para evitar un panorama como el anterior, el Presidente Obama, su equipo de gobierno y el ámbito político, comenzaron complejas negociaciones que casi todos los días terminaban de madrugada con cajas de pizzas a granel circulando en carretillas y seguramente litros de café consumidos. Pero finalmente se consiguió un acuerdo que aplaza la negociación del techo de deuda por unos meses. En otras palabras, queda pendiente la decisión de cuánto más autoriza el Congreso norteamericano al Gobierno como límite de endeudamiento (sobre unas cifras que de por sí ya son hasta difíciles de asimilar). Esta lucha sin cuartel entre Barack Obama y los Republicanos parte de un punto de honor. El programa de salud o "healthcare" por el que el presidente norteamericano ha librado hasta ahora una de sus principales batallas políticas. Consiguió que se aprobara tiempo atrás y lo defiende porque ese programa es básico, según él, para ese país.
Por tanto, por unos meses han temblado los todavía maltrechos cimientos de la economía norteamericana y, por ende, de toda la economía mundial con el fin de preservar ese programa de salud de características gigantescas, que va a mover miles de millones de dólares y va a afectar a cientos de millones de personas ¿Se da cuenta de la magnitud, no? ¿Se asombra con la dimensión gigantesca de todo esto, verdad? Así pues, el Presidente Obama debía estar feliz esa madrugada cuando se conseguía el acuerdo ganando tiempo hasta febrero. Seguro que él, ser humano como todos, se retiraba a su área privada pensando algo así como:
- Fue duro. Si. Pero al menos he garantizado que mi programa de salud quede indemne.
Impresionante. Titánico. Fuerzas poderosas al más alto nivel luchando por asuntos de tamaños gigantescos. Lo malo debió ser cuando Obama se levantó a la mañana siguiente, en Washington, para que algún funcionario cercano se le acercara y le dijera:
-       Buenos días Señor Presidente. Bueno, este…..
-       Si. Dígame
-       Es que......el programa de salud, causante de tanta zozobra, no avanza porque…
¡NO FUNCIONA LA PAGINA WEB!

En fin. Dejando atrás esa escena figurada, cuando leía esa noticia me apresuraba a buscar la cuenta de Twitter del Presidente Obama para encontrar lo siguiente:


3h"No one is madder than me about the fact that the website isn't working as well as it should ... It's going to get fixed." —President Obama
Incluso, más tarde, encontraba en Bloomberg unas declaraciones del mismo Obama en las que manifestaba su frustración:

"La reforma sanitaria es mucho más que una web. La esencia funciona bien y en algunos casos excede las expectativas porque los precios de los seguros son más bajos y la competencia es mucho mayor", afirmó el presidente en los jardines de la Casa Blanca. "Es la web lo que va mal. Es demasiado lenta y la gente se queda colgada mientras rellena la solicitud. Nadie se siente más frustrado que yo"


Para mi se trata de un excelente ejemplo ¿Qué será lo que pasó? O, más sugerente aún, ¿QUIÉN será el responsable de convertir en algo tan mundano lo que venía de ser una hazaña política? Quizás este sea un ejemplo idóneo de lo que yo denomino los nudos en una organización. De poco sirven las grandes decisiones estratégicas y las reuniones de alto nivel si todos los colaboradores de la empresa no están integrados en esas decisiones, no las entienden o, peor aún, no las comparten. Y es muy difícil que  muchos puedan entender algo si no se comunica de la manera adecuada y con la consistencia necesaria.

En no pocas ocasiones en una organización se toman decisiones que, de forma consciente, suponen la asunción de algunos riesgos. Las empresas no evolucionan si no toman decisiones y si no dan pasos adelante. La conquista de un mercado y la pugna con otros proveedores similares supone que deben existir dosis notables de trabajo, de compromiso, de pasión por lo que se hace. La ambición, por supuesto, debe estar impregnada en muchas de las decisiones que implican en determinados momentos algún riesgo. Y si ese tipo de decisiones no son compartidas y trabajadas con el equipo, seguro que algo no funcionará. Imagínese lo que nos puede esperar si le ha pasado a Barack Obama……

Si no se genera la comunicación adecuada y no se desarrolla un liderazgo adaptativo y compartido, es complicado que alguien que está tres o cuatro escalones más abajo en la organización se ponga en la mente de quienes decidieron y ejecute su función con la eficiencia requerida. Es cierto que la función de algunas personas en la organización puede parecer de importancia menor. Puede ser despreciada. Y ello es un gran error. Si la función existe en la empresa es porque forma parte de un todo y, por tanto, es fundamental. Está comprobado de forma reiterada que existen posiciones clave, de aparente poca responsabilidad, pero que pueden trabar asuntos muy complejos por:

  • Falta de información
  • Falta de conocimiento
  • Falta de motivación


Esas posiciones pueden convertirse en los nudos de la empresa. Parecen pequeños y casi insignificantes. Pero son extremadamente molestos si no logramos convertirlos en parte de una armonía general, en parte de una cultura. Hace hoy tres semanas me golpeé el pie derecho contra una puerta. Caminaba descalzo y como resultado de ese golpe me rompí el dedo pequeño del pie. Jamás había notado la importancia de ese dedo hasta que me lo he roto. Llevo tres semanas sin entrenar y me quedan dos más. Me duele el dedo cuando camino y no dejo de sentir que ese dedo, pequeño e insignificante está ahí y tiene una función, por lo visto, muy importante. Tanto como las demás partes de nuestro cuerpo.

Cuidemos entonces nuestros dedos. Tenemos muchos en las organizaciones, son muy necesarios y, además, ¡los necesitamos en plena forma!


Raúl Baltar


31 de julio de 2013

Cuantas cosas inútiles se descubren en una mudanza.......


Es cierto. Estamos en la era de la información. Que se convierta en la era del conocimiento sin duda requiere de una participación muy personal y comprometida de cada uno de nosotros. La información está ahí para ser consultada y, sólo entonces, tendremos la opción de que se convierta en conocimiento.

Y es que la informción, en sí misma, no tiene mucho sentido si es que no tiene un propósito, si no tiene alguien para quien esa información sea de utilidad. En su polémico libro "Por qué dejé Goldman Sachs"  el que fue empleado de la firma, Greg Smith, comenta las cuatro categorías en las que dividían a los clientes:
  • Los clientes sabios
  • Los clientes malvados
  • Los clientes simples
  • Los clientes que no saben cómo hacer preguntas

El hecho de que exista una clasificación de esa naturaleza no deja nada positivo en los procedimientos de esa organización, aunque sean normas no escritas..... En todo caso, no hay duda de que a los dos últimos tipos de clientes (que seguramente son la mayoría...) la existencia de complejos modelos matemáticos y sofisticadas series estadísticas con todo tipo de inalcanzable información no se traduce en conocimiento válido para la toma de decisiones. Se trata, simplemente, de información. Información que no evitó, en muchos casos, grandes pérdidas de dinero para los clientes.

Acudo al genial Quino para apoyarme en la reflexión de este post










La información es fundamental, claro. Muchas organizaciones se empeñan en reunir datos y más datos sin tener un propósito claro que lo justifique y, como le pasa a Manolito, sin que la misma se procese y entienda de forma oportuna. En muchos casos se trata de información que fue valiosa en un tiempo pasado pero que ya no sirve más que para ocupar un espacio escaso, tranquilizar la conciencia de quien la guarda y, seguramente, estorbar a muchos. Cuando uno se muda de casa puede constatar la obsesión que tenemos por acumular cosas. El recuerdo, la añoranza y la memoria son aliados en la acumulación de todo tipo de artefactos, cahcivaches y cosas. Con la excusa de "algún día lo veré y reviviré aquellas sensaciones", nos damos cuenta que la mayor parte de las cosas que hemos de introducir en las cajas con el fin de trasladarlas a nuestro nuevo domicilio, terminan en la basura (a veces con pena, pero en la basura). Somos seres humanos al fin. Y como somos los seres humanos los que gestionamos las organizaciones, no es para nada extraño que veamos replicados similares comportamientos.........
- Déjame guardar esto.....¡nunca se sabe!
El Dymaxio Chronofile está ubicado en la Universidad de Stanford, en California y contiene más de 140.000 documentos, infinidad de horas de video, planos, etc. Esos documentos son los archivos que el Sr. Fuller incorporó respecto a todo lo que hacía a cada momento de su día a día entre 1917 y 1983. Se dice que es la persona de la que más documentación (personal) existe de toda la historia. Es evidente que muchos ejecutivos quisieran que nada de lo que pasa en sus vidas profesionales fuera eliminado. Cartas, documentos, correos electrónicos, mensajes de móvil, etc. El mantener toda esa información seguramente es irrelevante para los intereses generales de la empresa y, en la mayoría de las ocasiones, es un capricho caro e ineficiente.

El gran Albert Einstein decía que "lo que no puedes explicar de forma sencilla, es que no lo entiendes" y quizás podamos aplicar esa misma reflexión a nuestro "natural" afan por guardar cosas entendiendo que no es necesario convertirse en el Sr. Fuller para que dejar un legado de quienes somos. Una fuente de conocimiento no menos genial que Einstein, el refranero popular, dice que "lo que no se empieza no se acaba". Conviértase en un protagonista del cambio y comience desde hoy a guardar lo que realmente aporte valor para usted y para quienes trabajan con usted.


Raúl Baltar

30 de junio de 2013

¿Es posible ganar y perder al mismo tiempo?

Hace unas semanas discurría una de las clásicas tardes de domingo en las que Maickel Melamed y yo nos regalábamos el lujo, acompañados de varios cafés, de escuchamos y hablarnos largamente,. Acontecimientos pasados, inquietudes, ideas, opiniones y sueños a granel son el condimento de esas conversaciones. En esa tarde de tormenta comentábamos acerca de la décima posición de Banco Exterior como mejor empresa para trabajar en Latinoamérica. Maickel me hacía un comentario y una sugerencia:

- ¡Estoy on fire después de leer en Twitter la noticia de GPTW respecto a Banco Exterior!- me dijo
- Tienes que hablar de algo como esto en tu blog. Pero tienes una oportunidad única de hablar de "éxitos" y "fracasos" que conviven con toda naturalidad.

Hay que decir que cuando una sugerencia es propuesta por mi amigo, para mi no puede ser considerada como algo fugaz sino como algo de obligado cumplimiento. Pero antes, quisiera hacer un detalle cronológico necesario para dar sentido e introducir el comentario de Maickel:

Primer evento.- En el mes de abril corro la maraton de Rotterdam. El objetivo para mi era hacer sub 3 horas, pero me retiro en el km 29 cuando llevaba 2 horas y 6 minutos y ritmo decreciente. 
Segundo evento.- En el mes de mayo vuelvo a intentarlo y corro la maraton de Lima. El objetivo para mi era, de nuevo, hacer sub 3 horas. Me retiro en el km 36 con 2 horas y 33 minutos y un ritmo que me llevaría a 3 horas 4 minutos aproximadamente. 
Tercer evento.- Mes de mayo. Premios GPTW Latinoamérica. El objetivo de Banco Exterior era repetir el vigésimo lugarconsigue triunfar como décima mejor empresa para trabajar en Latinoamérica (única venezolana)

Y aquí estoy, en el intento de trasladar a este post lo que ocurrió entre abril y mayo. Con más de un mes transcurrido desde cualquiera de los eventos hay ya algunas conclusiones que he extraído. La reflexión me ha llevado a reconocer que debí terminar las carreras. Podía haberlo hecho, como lo hice en los 10 maratones anteriores que había corrido. Me obsesioné con la marca que persigo hasta el punto de abandonar ya que no llegaba al resultado que perseguía. Quizás para algunos (así me lo han hecho saber) ese primer y segundo evento pueden ser tratados como un fracaso. Para mi son una experiencia más que me enriquece y que me permite entender que son muchos los sueños que todavía tengo por alcanzar. Y sin duda uno de ellos sigue siendo mejorar un poco más de 3 minutos mi marca en Berlín 2012 de 3 horas y 3 minutos.

La sugerencia es, en definitiva, hablar de cómo la misma persona es capaz de protagonizar en un corto período de tiempo dos "fracasos" y un "éxito". Bien es cierto que los eventos deportivos tienen un responsable único, el que corre, el que decide si sigue o no sigue, el que tiene un buen día o no lo tiene. Sin embargo, el tercer evento está impregnado del protagonismo personal de uno mismo y, también, de 2.200 colaboradores más de Banco Exterior.

¿Fracaso? ¿Exito? No. Sencillamente hablemos de aprendizaje. El ser humano es el mismo en todas las circunstancias. Con sus ilusiones y con su compromiso. Con el esfuerzo y la constancia empeñada en perseguir sus sueños. Las alegrías en el camino hacia ellos y también las decepciones son elementos que deben acompañar cualquier evolución en la vida. No abandonar significa seguir dejando a los sueños el espacio que merecen. Y no abandonar cuando el "éxito" te asalta quizás sea lo más esencial. El propósito de llegar a un resultado se va armando con todo lo que se hace para conseguirlo. Y todo lo que hace es importante y deja muchas cosas buenas en el camino. Sea cual sea el resultado, siempre la suma de ilusión, compromiso, esfuerzo y pasión dejará algo muy grande como legado.

Mi querido Maickel dice que "no hay nada tan grande como para no intentarlo". De eso se trata.....

Raúl Baltar

29 de mayo de 2013

Pero....¿Usted cree que ésta es una empresa seria?

Con mucha frecuencia nos encontramos ante paradigmas que mediatizan nuestra manera de ver las cosas y posiblemente también de entenderlas. Seguro que en algún momento ha leído algunos artículos acerca del estilo de vida en empresas como Google o Apple. En estos reportajes se pueden observar colaboradores trabajando muy concentrados o también pasando momentos muy relajados. En todo caso, siempre hay un denominador común, y es que los espacios donde están son modernos, extremadamente funcionales y nada convencionales. Nadie tendrá dudas de que los trabajadores de estas empresas son muy serios, profesionales y competentes. Sin embargo sus espacios de trabajo pueden parecerse más a un parque de diversiones, a un gimnasio o a una cafetería. Quizás cuando se ven esos reportajes se considera inalcanzable llegar a realidades de esa naturaleza y la mente se transporta por instinto hacia preguntas como ¿porqué ellos si? La respuesta, entre la frustración y el anhelo, puede ser también instintiva:

- ¡Eso sólo se puede hacer en empresas como esas!

O quizás calificativa:

- ¡Eso sólo se puede hacer en empresas que ganan mucho dinero!

Si afirmaciones como las anteriores son reales o no lo son, le corresponde a cada cual decidirlo según su experiencia. En todo caso, me aventuro a comentarle que el mobiliario o los colores de las paredes no son las únicas modificaciones que se pueden incorporar a una empresa con el fin de crear un espacio de trabajo que sea algo más que digno. Es una excelente opción definir un espacio de trabajo que transmita "aromas" similares a los que tenemos en nuestras propias casas. Yo creo que cualquiera considera su casa muy seria y respetable, pero no forzosamente se convierte por ello en aburrida o conservadora. En el terreno empresarial, el concepto que delimita la seriedad es muy relativo, pero sin duda se puede hacer un esfuerzo y definirlo. Tener un propósito claro, disponer de motivación, comunicación, flexibilidad y "felicidad" en el desarrollo del trabajo no está reñido con ser rigurosos y muy profesionales. Veamos, por ejemplo si usted cree que la siguiente escena se desarrolla en una empresa seria...





Jugar un torneo de dominó en las instalaciones de la empresa y en días de trabajo puede considerarse vanguardista y una muestra de flexibilidad que llama la atención. También puede pensarse, de inmediato, que se trata de alguna empresa como Google...... Pero sigamos y, ahora dígame que opina acerca de esta otra imagen más abajo...






Darle una atención especial a algunas colaboradoras en el Día de la Madre también puede interpretarse como un síntoma de modernidad, como una muestra de un estilo de hacer las cosas de una manera diferente. Quizás, también, aquí está pensando que se trata de alguna empresa de Silicon Valley..... 
Y, finalmente ¿que le parece esta otra imagen?






Una clase de gimnasia en las instalaciones de la empresa, con un entrenador profesional que ayude a cuidar la salud de los colaboradores es también interesante, poco habitual y altamente motivador.....¿Google? ¿Apple? ¿Coca Cola?

Pues no. Sencillamente, Banco Exterior en Venezuela, un equipo que piensa que no tiene la obligación de someterse a los paradigmas, a unas teóricas normas que definen "cómo debe ser un banco". Con frecuencia se habla de profesiones vocacionales. Yo tengo mucho respeto y admiración por muchos arquitectos, médicos o artistas. De hecho estoy casado con una artista y conozco muy de cerca el concepto de vocación. Pero ¿porqué no podemos aspirar cualquier profesional a convertirnos en vocacionales de lo que hacemos? También es posible que los paradigmas nos aten a no movernos de donde estamos. Y eso puede afectar a la concepción de la empresa (¡no somos Google!) y a la propia concepción del papel de uno mismo en esa empresa (¡no soy ningún artista!)

El dramaturgo inglés, William Shakespeare decía "nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira". Mi consejo es que el cristal con el que mire sea propio y tenga la capacidad de ver las cosas como le gustaría que fueran, como las sueña y no como le digan que deben ser vistas. ¿Será difícil? Puede que sí...¿Y?
 

Raúl Baltar
 

29 de abril de 2013

En la Gran Evasión....¡no olvide cambiarse de ropa!

En algún momento de la vida, normalmente adulta, se hace uso del legado de frases célebres. Una de ellas puede surgir espontáneamente cuando se intenta llegar a la pelota (y no se puede) en un partido de fútbol del equipo de la empresa:

- ¡Ya no soy el de antes! - dice el jugador con gesto de haber entregado todo....

Más allá de momentos puntuales como el anterior, la llamada del calendario lleva a algunos a darse cuenta de la necesidad real de cuidarse mucho más. Problemas para dormir, digestiones complicadas, respiración pesada, agotamiento permanente o, peor aún, algún susto médico, son quizás algunos de los motivos que llevan a cualquiera a intentar un cambio de hábitos o, en definitiva, un cambio de estilo en la vida personal. Comenzar por reconocer una realidad, así no sea de nuestro agrado, es el primer síntoma de aceptación de la necesidad de cambio, tanto para las personas como para las empresas.

El camino hacia una vida saludable suele comenzar por la necesidad apremiante de adelgazar. El ser humano es puro músculo, aunque no lo crea, pero la musculatura fue pasando al olvido con el apoyo entusiasta de una deficiente calidad alimenticia y de frases también célebres como la de:

- ¡¡¡ Correr es de cobardes!!!

Pero después de disponer de un diagnóstico claro, alguno de los primeros consejos serán mejorar los hábitos alimenticios y hacer ejercicio físico. No importa cual ejercicio. Correr, caminar, nadar, jugar fútbol con los amigos o subir escaleras en lugar de esperar el ascensor. Cualquier esfuerzo es bueno si se hace con asesoramiento adecuado. Hay cientos de documentos en internet que ayudan a este propósito con prudencia, con constancia y complementando el ejercicio constante con una alimentación ordenada. Es habitual comprobar, después de unas cuantas semanas, que la ropa comienza a quedarse grande de manera que la constancia, la voluntad de cambio y el propósito de mejora dan resultados. Inicialmente, con orgullo, ajustaremos el cinturón como señal de triunfo personal. El siguiente paso, más increíble todavía, será recuperar del armario ropa olvidada que era imposible usar. Y, si el exceso del que partía era mucho y la mejora continúa, el siguiente paso será renovar el vestuario.

En ese proceso la salud mejora y los músculos vuelven a reaparecer poco a poco. El aspecto físico es, por tanto, mucho mejor. Pero si sigue usando la misma ropa, tendrá una imagen descuidada, dado que pantalones, chaquetas y camisas le "bailaran" mostrando una cierta imagen de desorden y hasta cierto punto algo grotesca. Llegó entonces el momento del comentado cambio de vestuario. No porque quiera que los demás le vean bien (lo cual es comprensible), sino porque usted se sentirá mucho mejor vistiendo prendas que se adapten a su nueva y satisfactoria situación física.

La Gran Evasión es una película de 1963 y es un clásico protagonizado por Steve McQueen. La trama se desarrolla en un campo de concentración nazi, en el que prisioneros de guerra del bando de los aliados tratarán de evadirse. El plan se diseña con toda precisión y todos los pasos del mismo se van planificando cuidando los detalles con el objetivo de lograr la gran evasión. Uno de los puntos importantes era el vestuario que llevarían al salir al exterior....



En la fotografía puede ver su forma de vestir en el campo. Trajes militares. Es evidente que los prisioneros tenían que presentar un aspecto diferente cuando la fuga se materializase, con ropas adaptadas a la nueva situación, es decir, ropas de civil. Independientemente del éxito que tuvieron finalmente en su fuga (le adelanto que poco), si salían vestidos con las mismas ropas que utilizaban en su cautiverio, no habrían avanzado en ningún caso. 

Quizás en la empresa pasa algo bastante similar y es posible comenzar a reducir "grasa" innecesaria de la organización, logrando mejorar procesos obsoletos o incluso eliminarlos a través del análisis de los más mínimos detalles. De alguna manera, los músculos  de la organización volverán a ser protagonistas, se volverán activos de nuevo, estarán tonificados y nos permitirán por tanto un mejor desempeño. Y si llevamos a cabo todo un proceso de mejora de la salud de la empresa, también es necesario que la imagen que la empresa muestra al exterior sea consecuente con esa nueva situación. Ante todo porque todos los que trabajan en la organización se sentirán mejor en una empresa que muestre la realidad interna de la misma en sus formas y en su estilo.

También hay casos en los que el traje sienta bien, pero sin embargo encubre una realidad diferente. Me impresionó la lectura de "Desde el jardín" de Jerzy Kosinski. Quizás también conozca este libro a través de la versión cinematográfica protagonizada por Peter Sellers. Yo no he visto la película, pero el libro es impactante, de sencilla lectura y lo recomiendo ampliamente. El personaje central, Gardiner, es un jardinero que termina siendo objeto de admiración de forma increíble por parte de los medios de comunicación, la alta sociedad norteamericana, los políticos y los diplomáticos. Lo más increíble es que todo ello se da sin que él lo busque expresamente, casi sin hablar y apenas haciendo comentarios relativos a como él cuida su pequeño jardín. Es pues posible que sean los demás los que pongan a alguien un ropaje que no le corresponda y que tampoco se ajuste a la verdadera "forma física".

En la empresa es preciso adaptar las estructuras y el mensaje (externo e interno) a los procesos de cambio estratégicos y, de alguna manera, la cultura de la organización vendrá a ser el ropaje que cubra con elegancia las mejoras internas que se vayan consiguiendo. Si se consiguen mejoras pero las formas siguen siendo las mismas y algunos ejecutivos no consienten en reconocer que las cosas cambiaron, la sensación que genere la empresa será la de alguien que pareciera usar la ropa de otra persona con talla diferente.

Las cosas están cambiando y si necesita una gran evasión hacia la eficiencia, hacia la productividad sostenida y generada por todo un equipo, acuérdese entonces de renovar su vestuario.

Raúl Baltar

31 de marzo de 2013

¡Lo tienes delante! ¡¡Habla!!

Comienzo este post asegurando que en la actualidad soy un enamorado de la disciplina, el enriquecimiento personal y la amplitud de visión que nos regala el estudio permanente. Sin embargo, cuando un estudiante universitario me pide opinión acerca de cuales son los pasos que debe de seguir después de finalizar sus estudios universitarios, reconozco que siempre me encuentro en una posición comprometida.

Permítame que cuente una breve historia. Contra todo pronóstico, y lo digo con toda honestidad, fui contratado por Arthur Andersen cuando estaba comenzando mi último curso de universidad. Era el año 1987. El saberme contratado por esa gran firma cambió mi perspectiva de ese último curso. El acceso a las escuelas de negocios todavía no estaba generalizado y lo que se conocía era demasiado caro para las posibilidades de mi familia. Finalmente, terminé mis estudios un día 26 de julio y el día 3 de agosto estaba ingresando en Arthur Andersen para recibir los cursos preparatorios previos para comenzar el trabajo como auditor de servicios financieros. Hace apenas dos años tuve la oportunidad de cursar un excelente Executive Program en el Instituto de Empresa, pero hoy por hoy estoy convencido de que mis casi cinco años en Andersen cumplieron con la función de una excelente escuela de negocios, con múltiples enseñanzas que me siguen siendo útiles el día de hoy.

No obstante, me pregunto que hubiera hecho si no hubiera tenido esa oportunidad laboral esperándome y si, además, hubiera podido pagar esa fase adicional de estudios que hoy en día son tan habituales. Lo cierto es que en mi respuesta a quien me consulta, dependiendo de quien me lo pregunte y de las circunstancias que le rodeen, suele haber un grado de escepticismo sobre lo procedente de ese esfuerzo adicional en el momento en el que se suele plantear. Por lo pronto, puedo asegurar que en el Banco Exterior, donde yo trabajo, no resulta un requisito imprescindible (aunque si valorado) disponer de un MBA. Es más, cuando llega el momento de una promoción profesional interna, tampoco es imprescindible disponer de una calificación académica determinada (que además no todos en el banco pueden todavía permitirse obtener). La actitud, los valores, la disposición a aprender en el "terreno de juego" y la pasión por nuestro trabajo suelen ser, al menos, tan importantes como la formación académica.

Pero por supuesto no tengo, como dice mi querido amigo Juan Carlos Fisher, la verdad en una mano y la razón en la otra (hago link a su blog como una "sutil" presión para que continúe escribiendo....). Mi punto es que cuando alguien piensa que está en "posesión de la verdad" se puede convertir en una barrera muy difícil de superar para los demás. Sobre todo si los demás están más abajo en el escalafón. Cuando la posesión de la verdad es sobre la opinión o forma de actuar de otros, entonces el asunto se complica más todavía. Comunicar una opinión profesional es un desafío ante las habituales barreras (en forma de jefes) que se encuentran en el camino, pero es muy importante.

  • Si yo tuviera al jefe delante, te aseguro que le diría lo que pienso......

¿Quien no ha oído expresiones de este estilo? Seguro que usted las ha oído y además lo ha hecho en innumerables ocasiones. Pero el asunto es si ha sido testigo, en equivalente número de ocasiones, de la amenaza categórica convertida en un hecho real:

  • ¡¡¡ Se lo dije !!!

Es evidente que para que lo anterior ocurra un líder debe ser accesible y, además, debe permitir con toda claridad la comunicación de las opiniones de sus colaboradores. En muchos de los encuentros con colegas del banco, me han comentado reiteradamente que nunca habían tenido la oportunidad de estar sentados con el presidente del banco o de la empresa donde trabajasen antes. Llamada de atención oportuna. Un encuentro como el de abajo no debe ser una sorpresa, sino algo natural. Se trata de compartir y de conocerse. Abono perfecto para la continuidad del negocio sobre la base del crecimiento de las personas.



Leyendo Guerra y Paz de Lev Tolstói me llamó la atención un fragmento que me representó una situación ciertamente habitual en negociaciones. Un militar, el Príncipe Andrei, sería recibido por el Emperador Francisco con el fin de reportarle un hecho de guerra en el que las tropas rusas y austríacas habían salido victoriosas frente a las francesas de Napoleón. Después de su encuentro con el Emperador, reflexiona:

Hace dos días, bajo las balas,  de entre las que cualquiera te podía causar la muerte, no experimenté ni la centésima parte de la agitación al hablar con este hombre sencillo, bondadoso y completamente insignificante.


Imagínese, si eso le pasaba a todo un Príncipe ruso de esos lejanos tiempos.....Pero generar cercanía y confianza le corresponde al líder. Utilizarla le corresponde a quien depende del mismo. Eso si, cuando uno piensa que no se hacen las cosas bien no debe traducirlo necesariamente a un lenguaje que muestre molestia, indignación o enfado. Un profesional que tiene la oportunidad de compartir, debe mantener su intención original y decirle al líder lo que opina. Es una manera fantástica de mejorar las cosas.

Quizás ese líder está deseando escucharle......


Raúl Baltar

14 de marzo de 2013

¿Por qué es tan llamativo lo natural?


Me impresionó y me emocionó, como a cientos de miles de personas en todo el mundo, el caso de Iván Fernández Anaya, un atleta español que muestra un gesto que debiera ser natural, evidente, normal, pero que se convierte en una suerte de hazaña que generó una gran motivación para muchos. Iván estaba corriendo un cross en Burlada (Navarra, España) y no iba el primero. Iván es un gran corredor pero había otro mejor ese día, Mutai (Kenia). El atleta africano iba a ganar con toda claridad. Mutai se acerca al final y entiende que ya cruzó la meta, por lo que mira atrás y se relaja mientras comienza a saludar al público. Detrás, Iván se da cuenta y en lugar de acelerar y terminar el primero, se detiene, y con toda claridad le señala a Mutai que la meta esta unos metros más allá.
 
Este caso ha sido tan popular y llamativo que incluso el periodista Piers Morgan, sucesor del legendario Larry King en CNN,  hacía una referencia interesante en su cuenta de Twiter, la cual tiene más de 3.350.000 seguidores:
"This Spanish athlete is every single thing that Lance Armstrong is not"

He tenido el privilegio de conocer a atletas de élite como Chema Martínez, Juan Carlos Higuero, Diana Martín, Alessandra Aguilar, Pedro Nimo, Alberto Camardiel o José Alejandro Semprún. No me olvido de los grandes Antonio Serrano y Jesús Oliván, antaño atletas profesionales y hoy en labores tan retadoras o más que aquellas. Entre todos ellos se respira ese mismo espíritu que el que mostró Iván. Quizás mis amigos no le dan importancia a un gesto así porque para ellos es lo normal y cuidan con vehemencia que el deporte sea un reflejo de lo que ellos son como personas, grandes y conscientes de su liderazgo y del ejemplo sobre muchos más, entre los que me incluyo.
 
La pregunta que debemos plantearnos es ¿porqué es tan impactante para tanta gente que alguien haga lo que corresponde? Nadie debe acostumbrarse a navegar en una zona de confort en la que lo rutinario es lo normal, sobre todo si esa rutina está aderezada con comportamientos no éticos. No. Es evidente que el "todo vale", con tal de llegar a la meta en primer lugar, se ha instalado en muchas organizaciones y especialmente en muchas gerencias. Hay empresas que se empeñan, a toda costa, en demostrar que llegan los primeros. Lo sabemos y lo comprobamos con dolorosa e indignante frecuencia. Si la esencia es únicamente la de presentar un trofeo, claro que hay formas de lograrlo. Pero....
¡¡¡ Eso no es ético !!!

Recientemente he leído que Amazon ha desbancado a Apple como la empresa con mejor reputación en EEUU. Según el estudio de Harris Interactive, empresa de investigación de mercados, se señala a las compañías tecnológicas como las mejor valoradas y a las empresas tabacaleras, gubernamentales y financieras como las peor consideradas. De hecho, el primer banco de la lista no aparece hasta el puesto 52. Otro estudio sobre este campo es el que hace el Reputation Institute, que situaba en 2012 a BMW como la empresa con mejor reputación del mundo. En el caso español, las compañías de alimentación eran las mejor valoradas, mientras que los bancos eran los peor considerados. Sin duda que hay mucho trabajo por hacer para muchos. Pero el objetivo no puede ser, exclusivamente, salir en un ranking que se considere respetado. Más bien, el objetivo debe ser cambiar las cosas. La consecuencia de ello será el ser reconocido como una empresa que hace su trabajo con el paraguas de los principios y valores que corresponden y, más importante todavía, deja hacer el trabajo de cada cual en la empresa sin atentar a esos mismos principios. Se trata de hacer lo natural.
 
Es evidente que salir bien en la fotografía es totalmente posible. El photoshop está hoy al alcance de cualquiera y es factible mostrarse como a uno le gustaría que le vieran. El problema es que la realidad sea otra y la imagen que le estamos brindando a los demás no sea la real. Es una opción, pero....
¡¡¡ Eso no es ético !!!

El trabajo de largo plazo, el trabajo sensato, constante y coherente es el mejor de los abonos para que los rankings sean la consecuencia de un compromiso con los valores. Le invito. Hagamos rutina de lo natural.
 
Raúl Baltar


26 de enero de 2013

Los viajes que hice en 2012


Al igual que tradicionalmente comparto mis lecturas del año en este blog, continúo ahora con otra tradición que consiste en compartir los viajes que hice durante el año que finalizó.

Hubo un tiempo en el que "viajar" era para mi un concepto que evocaba algo interesante, prometedor, fascinante. Hoy, encaminarse a un aeropuerto es para mi un ejercicio de devoción o responsabilidad. Y creo que muchos viajeros frecuentes comparten esa actitud. Nada tiene de motivador ni mágico ser acosado por colas (en la carretera), esperas (en el aeropuerto), controles de seguridad de todo tipo y condición, retrasos, pérdidas de maletas, malas caras y escasa mística profesional por unos lados y otros. Se que no siempre todo es tan malo, pero lo confortable no es lo habitual.

En ese contexto me hice el firme propósito al comienzo del año de viajar más por el interior de Venezuela que fuera del país. Veamos qué pasó.... Primero, las ciudades que tuve la oportunidad de visitar a nivel internacional: 

  • Montevideo
  • Atlanta
  • Madrid
  • A Coruña
  • Lima
  • Berlín
  • Las Vegas

Fueron cinco países diferentes los que visité el año 2012. Entre ellos, dos países que visité por primera vez en mi vida (Uruguay y Alemania) aunque por motivos muy diferentes, uno por trabajo con ocasión de asistir a la Asamblea Anual del BID en Montevideo y otro por devoción para correr la maratón de Berlín el pasado 30 de septiembre. 
En el caso de Atlanta, un viaje relámpago junto a algunos colegas del Banco para asistir con orgullo, emoción y satisfacción a los premios otorgados por Great Place to Work (GPTW) a las mejores empresas para trabajar en Latinoamérica, resultando premiado nuestro Banco Exterior como la vigésima mejor empresa para trabajar en la Región. 
En cuanto a Las Vegas, asistimos toda la familia acompañando a mi esposa Pamela Rodríguez a los Latin Grammy 2012 en los que estaba nominada con su disco ReconoceR. Una ciudad escasamente humana (no me gustó nada) y, lo más importante, una experiencia intensa y muy emocionante para todos.
España, finalmente, supone para mi algo de trabajo y mucho, mucho de familia.

En en cuanto al ámbito local, tuve la oportunidad de visitar las siguientes ciudades: 

  • El Vigía
  • Mérida
  • San Cristobal
  • Valera
  • Punto Fijo
  • Coro
  • Cumaná
  • Anaco
  • Barquisimeto
  • Acarigua
  • La Guaira


Hice 11 viajes durante el año y todos por motivos laborales visitando los colaboradores de nuestras agencias de Banco Exterior. Por cierto que no cuento mis desplazamientos a visitar a nuestros equipos de agencias en la zona metropolitana de Caracas, aunque el tiempo dedicado por causa de los rutinarios atascos caraqueños harían que se pudiera tildar de viaje acercarse a la zona de Paraíso o San Martín, por ejemplo.

Estos viajes de trabajo me dejan siempre grandes satisfacciones y aprovecho este medio para agradecer una vez más la cercanía y la hospitalidad de nuestra gente sin igual en todas y cada una de esas ciudades. Estos desplazamientos se convierten en una suerte de proceso de comunicación que en estos últimos años ha evolucionado casi hacia una forma de liturgia que a todos nos deja increíbles vivencias, muy buenos recuerdos y valiosa información gerencial.

Viajar, a pesar de todo, sigue siendo una opción válida para generar cercanía, tantas veces necesaria. Me quedo con esa forma de verlo.

¿Que tocará este año?

Raúl Baltar

24 de enero de 2013

Los libros que leí en 2012

En esta ocasión traigo a este blog una tradición que comenzó hace ya algunos años. Se trata de compartir la relación de libros que he leído durante el recientemente finalizado año 2012. 

Primero, la lista detallada en el orden cronológico en que leí cada una de esas obras:

  • El reino de este mundo - Alejo Carpentier
  • Santuario - William Faulkner
  • Muerte de un Viajante - Arthur Miller
  • Historia secreta de una novela - Mario Vargas Llosa
  • Dos recuerdos - John Maynard Keynes
  • El perro del hortelano - Lope de Vega
  • El extranjero - Albert Camus
  • Si lo sueñas haz que pase - Maickel Melamed
  • La extraña - Sandor Marai
  • Juego de tronos - George R.R. Martin
  • La casa de las bellas durmientes - Yasunari Kawabata
  • Discurso premio Nobel - Yasunari Kawabata
  • El puente de los asesinos - Arturo Pérez-Reverte
  • El enredo de la bolsa y la vida - Eduardo Mendoza
  • Si tu me dices ven lo dejo todo...Pero dime ven - Albert Espinosa
  • Liberación - Sandor Marai
  • Leche derramada - Chico Buarque
  • Tres novelas ejemplares y un prólogo - Miguel de Unamuno
  • Adaptarse a la marea - Eduardo Punset
  • Ladrones de bicicletas - Luigi Bartolini
  • El coronel no tiene quien le escriba - Gabriel García Márquez
  • Un amor especial - Kenzaburo Oé
  • El imperio eres tu - Javier Moro
  • Poe - Paul Metcalf


Son 24 libros y aquí encontrará tanto ensayo, como teatro y novela (histórica, aventuras, ficción, comedia o tragedia) que definen que la mezcla de estilos es enriquecedora para un lector como yo. Las nacionalidades de los autores, repartidas entre brasileños, italianos, japoneses, españoles, húngaros, franceses, norteamericanos, peruanos, colombianos, definen a su vez que la mezcla de culturas es también apasionante y nutritiva. Una sorpresa para mi mismo, repasando mi propia lista, es que no hay ninguna autora femenina, algo que durante este año 2013 quizás quede equilibrado. Aceptaré sugerencias al respecto, por supuesto.

No están en esta lista unos cuantos libros que comencé, que no terminé y que quedaron pendientes del momento adecuado para volver a abrirlos. Tampoco están en la lista libros relacionados con gestión organizacional, liderazgo y management porque se trata de muchos libros que hojeo y leo cada vez que necesito de ellos, lo cual es bastante habitual.

Entre los libros de la lista están algunos que tenía previsto leer y hay otros muchos que me he ido "encontrando" en mi camino a lo largo del año. Cuando comienza el año siempre me hago un planteamiento acerca de que libros serán los protagonistas de mis lecturas. Pero creo que hay una dinámica muy particular al respecto que está ligada a sensaciones, vivencias personales o recomendaciones que, de alguna manera, pasa por encima de mi intención original y va orientando la selección de los libros que finalmente decido buscar y explorar.

Comparto entonces mi lista del año 2012 y espero que le pueda aportar algunas ideas interesantes. Quizás en esta lista se "encuentre" con algunos libros inesperados en su camino y me encantaría que, en ese caso, le deparen los buenos momentos que a mi me regalaron.


Raúl Baltar

16 de diciembre de 2012

Hacia la inclusión del Talento....


En la valoración de un banco hay varios indicadores importantes. Uno de ellos es el que muestra la evolución de los depósitos del público. El crecimiento sostenido de los depósitos en una institución financiera genera estabilidad al balance y permite mantener dinámico el proceso de intermediación, siempre y cuando el capital de la institución lo permita.
El Nobel Paul Krugman hablaba en los comienzos de esta larga crisis de la aburrida banca canadiense, aludiendo a que el canadiense era de los sistemas financieros que menos problemas habían experimentado debido a que se había orientado, ante todo, al clásico (y aburrido....) negocio de la intermediación. No hubo improvisaciones y si grandes dosis de ortodoxia. Es cierto que el crecimiento de los depósitos es un síntoma de la confianza de los clientes. Si observa el movimiento de las entidades financieras españolas en los últimos semestres, comprobará que uno de los grandes retos de las mismas ha sido, más allá de la capitalización que permita desarrollar el negocio bancario, la captación de pasivo. Para ello, muchas entidades se han abocado a campañas de marketing insistentes y costosas para conquistar, normalmente ofreciendo a cambio un alto precio, a los clientes y a sus ahorros. El alto precio ofrecido en algunos casos es un elemento que el cliente debe también valorar en todas sus dimensiones....
Pero más allá del crecimiento de los depósitos, hay un indicador que refleja si esa captación de depósitos se lleva a cabo de manera prudente y sostenible: la diversificación de los mismos. Es decir, la prudencia invita a no concentrar los depósitos del público en unas pocas cuentas que puedan generar desequilibrios en el normal desenvolvimiento del negocio en el caso de que los clientes decidan atender la alternativa de algún otro banco.

Este tipo de indicadores como el anterior es muy vigilado, con mucha razón. Pero hay algunos "nuevos" indicadores que también debieran ser incluidos en los procesos de valoración de la gestión de una entidad y que le den respuestas a preguntas como:


  • ¿Mejora la captación de talento de una empresa?
  • ¿Existe concentración del talento?


Es evidente que siempre han existido muchos talentos dispuestos a aportar en una empresa. Pero mantener las decisiones de la empresa concentradas en unos "pocos talentos" es una de las improntas de modelos de gerencia que comienzan a verse en el retrovisor de estos tiempos de cambio.




¿Donde está el talento en la empresa? El talento hay que buscarlo, hay que atraerlo y, luego, hay que cuidarlo, desarrollarlo y permitir que se multiplique. La diversificación del talento es tan crucial para un banco (y para cualquier organización) como lo es cualquier otro tipo de indicadores financieros. Quizás incluso más. Para conseguir el objetivo de la diversificación del talento es fundamental disponer de una cultura organizacional ampliamente enfocada a permitir la inclusión y el desarrollo de ese talento por todas las esquinas de la organización. Si no se hace de esa manera, es muy complicado que este talento se multiplique con el fin de lograr que se "desconcentren" cada vez más las decisiones.

Las decisiones estratégicas se dan solamente de vez en cuando. No son muy frecuentes y tampoco llegan normalmente a toda la base de la organización. Sin embargo, las decisiones más importantes deben ser las de todos los días, las que profesionales altamente motivados de cualquier rincón de la empresa se atreverán a tomar si se sienten respaldados "por la organización" y no sienten temor a mostrar su capacidad de aportar ideas para el mejor funcionamiento de la empresa.

Estas decisiones son las que con toda seguridad ayudarán a definir y consolidar la eficiencia de una empresa y asegurar la sostenibilidad de la misma en el tiempo.

Raúl Baltar


30 de noviembre de 2012

¿Amigo, le gusta lo que ve? ¿Si? ...... ¡Pues NO puede ser!

Reconozco que me gusta la aventura. El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define este término como
  • Acaecimiento, suceso o lance extraño
  • Casualidad, contingencia
  • Empresa de resultado incierto o que presenta riesgos
  • Relación amorosa ocasional.....

Por tanto la aventura no se define, forzosamente, como el acto de lanzarse con equipamiento de explorador modelo Indiana Jones en busca de cualquier selva, montaña u occéano, en los que enfrentarse a los peligros más desconocidos e inesperados. El concepto de la aventura se puede adaptar perfectamente al día a día de cualquiera de nosotros y toma formas desconocidas que pueden resultar tan retadoras como cualquier selva.

Tengo la impresión de que no dejamos que la aventura sea una invitada permanente en nuestras vidas profesionales, donde normalmente domina la rutina. Permita entonces que le pregunte si usted cree que la "zona de confort" es el mejor aliado de la atrofia en el desarrollo de las capacidades de un profesional. Si su respuesta es que sí, quizás entonces convengamos en que la aventura profesional comienza en cuanto uno se atreve a abandonar esa "zona" tan cómoda y decide explorar terrenos que, en todo caso, son muy cercanos y familiares. Pueden ser incluso tan cercanos como nuestra propia mesa de trabajo, esa mesa que todos los días nos espera fiel y a la que cuidamos hasta el extremo de que si alguien mueve un centímetro algo que estaba sobre ella se encienden todas las alarmas. Pero avancemos en el conocimiento de esa "personaje" tan importante llamado zona de confort  que asume diferentes formas tratando de no ser descubierto y que se manifiesta a través de distintos lenguajes. Una de esas manifestaciones es una respuesta demasiado habitual en el diccionario de un ejecutivo ante la solicitud de alguien que comete la "tremenda imprudencia" de necesitar una información:


  • ¡Perdona, pero ESO no corresponde a mi departamento! ........ En realidad, lo que esa persona podría estar pensando es       ((( ¡¡¡ESE, no es mi problema!!! )))

Pero la anterior expresión, no nos engañemos, rivaliza en poder de contaminación vírica con la no menos habitual y hasta políticamente correcta:

  • ¿Qué te parece si lo hacemos de esta manera? ........ En realidad lo que esa persona podría estar pensando es      ((( ¡¡¡Esto se hace así y se acabó!!! )))

Me temo que son diferentes expresiones de una de las palabras posiblemente más escuchadas en el día a día de una empresa y, también, de un ser humano:

¡NO!

NO, esa "atractiva" palabra que se escribe igual en español, francés, inglés, italiano, alemán, ruso e, incluso, búlgaro. Es evidente que resulta demasiado fácil decir NO de manera universal, pero quizás tengamos la capacidad para hacer las cosas de otra manera. Yo afirmo que SI.
El Centro Superior de Investigaciones Científicas en España ha desarrollado un modelo matemático que permite calcular las probabilidades de que un colectivo animal se decida ante varias alternativas. Para realizar ese trabajo, que apareció publicado en la revista Proceedings of the national Academy of Sciences, se observaron comportamientos de tres especies diferentes: peces cebra, peces espinosos y hormigas argentinas. Finalmente, llegaron a conclusiones que validaban el modelo y que permitieron crear una fórmula matemática. Quizás, permítame la ironía, es más difícil encontrar pautas de decisiones entre los humanos, sobre todo si esas decisiones implican un cambio en la rutina diaria o una violación de una increiblemente encriptada zona de confort personal. En ese caso la decisión será, seguramente, no decidir.......

Nuestro cerebro es muy complejo. Supongo que mucho más que el de las hormigas argentinas. En mi opinión, lo interesante es evitar que la mayor capacidad cerebral, desarrollada a lo largo cientos de años de evolución, se convierta en un enemigo para nosotros. El sistema neocortical está compuesto por un conjunto de diez a cien billones de células neuronales, capaces de realizar cuatrillones de conexiones. El abuelo de la neurofisiología, Charles Sherrington, declaró que "el cerebro humano es un telar encantado en donde millones de velocísimas lanzaderas van tejiendo un diseño que continuamente se disuelve en una cambiante armonía de subdiseños". Parece entonces que la esencia de nuestro cerebro es la visión del cambio permanente. El cambio, incluso, como armonía. Imagine entonces lo importante de evitar que esas lanzaderas se queden en el garaje, por lo que la cultura de una organización debe promover que eso no suceda y, más bien, debe premiar que suceda de forma cotidiana.

El primer no economista distinguido con el premio Nobel de Economía, en el año 2002, fue Daniel Kahneman. Su trabajo integró descubrimientos de la psicología con las ciencias económicas, ante todo respecto al mundo de la toma de decisiones en entornos de incertidumbre. En el capítulo "El controlador perezoso" de su libro Pensar Rápido, Pensar Despacio hace Kahneman una interesante descripción acerca de la capacidad de atención del ser humano que, en todo caso, es determinante como ingrediente previo para la toma de decisiones. Alguien que tampoco es economista, el maestro Joaquín Salvador Lavado (Quino), dibujó viñetas geniales que se adaptan de manera increíble a hechos de todos los días. Fíjese sino en la siguiente tira del fantástico Felipe:



Reciéntemente tuve la oportunidad de acompañar a mi mujer Pamela Rodríguez, a los premios Latin Grammy 2012 para los que estaba nominada. La ciudad que acogía la ceremonia fue Las Vegas, ciudad que por cierto no conocía más allá de su presencia familiar en decenas de canciones, novelas o películas. En otro momento posiblemente escribiré acerca de esa experiencia. Ahora me interesa hacer mención a la capacidad de concentración de cientros de personas que, a cualquier hora del día y la noche, poblaban las mesas de juego y las miles de máquinas de monedas. En el paso obligado por la zona de juego, camino a la habitación (todo está fríamente calculado), uno encontraba el tiempo suficiente para comprobar que, al contrario de lo que le ocurre al entrañable Felipe, todos los que se enfrentaban a las cartas o a las llamativas luces de las máquinas, mostraban que nada de lo que estaba fuera de su vista existía para ellos. Comprobé en un gran grupo de seres humanos la certeza de la concentración absoluta.

Puede que el anterior sea un ejemplo extremo, pero lo utilizo por la profunda impresión que me causó a nivel personal. El ser humano es capaz de concentrarse pero necesita un estímulo que despierte el instinto que está aletargado por años de rutinas y de tradiciones. Sin ese estímulo es más complicado el alumbramiento de ideas que conduzcan finalmente a alguna decisión. Es necesario que exista un entorno que favorezca el desarrollo de las ideas como explica Steven Johnson de forma tan sumamente entretenida en "de donde vienen las buenas ideas". Las ideas estimularán, sin duda, el proceso de toma de decisiones.
No debemos olvidar que la zona de confort se va a defender y para ello dispone de múltiples lanzaderas que expulsan, por oleadas, poderosos y hasta razonables, NO SE PUEDE. La exploración del propio y cercano terreno será una aventura que provocará que la adrenalina aparezca con fuerza, que las cosas comiencen a suponer un desafío y que el tiempo se convierta en un aliado de la superación personal. Y cuando uno consigue superarse a nivel personal se produce una agradable sensación que se transmite y multiplica por todos los poros de la organización.

No acepte No. Pida que le dejen decidir y acepte también que debe decidir como modelo de desarrollo personal. Aprenda a decidir y arriésguese a decidir abandonando la zona de confort. Viva esa aventura de decidir por si  mismo, conviértala en su particular "zona de cambio" y comprobará que luego, decidir con otros, será mucho más sencillo y estimulante.


Raúl Baltar